Día de la Mujer: Cristina y Luciana, ingenieras agrónomas con talento, experiencia y trayectoria profesional

Día de la Mujer: Cristina y Luciana, ingenieras agrónomas con talento, experiencia y trayectoria profesional
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Cristina y Luciana, dos ingenieras agrónomas colegiadas, nos cuentan sus historias: dos trayectorias de mujeres que están en el terreno, al teléfono o frente a un expediente, resolviendo problemas reales y construyendo sector agroalimentario desde dentro. Sigue leyendo para conocerlas.

 

8 de marzo: La ingeniería agronómica también tiene nombre de mujer
Cristina Ruiz Balgañón

 

Cristina Ruiz Balgañón: Después de todos los esfuerzos, ser ingeniera merece la pena

Nacida en Madrid en 1969, Cristina Ruiz Balgañón es ingeniera agrónoma formada en la Universidad Politécnica de Madrid. Ha desarrollado toda su carrera vinculada al sector agrario madrileño. 

Comenzó como inspectora de sanidad vegetal en el PIF de Barajas, controlando importaciones y exportaciones. Después llegó a la gestión de ayudas de la PAC en la Comunidad de Madrid, una línea que marcaría buena parte de su trayectoria. Ha trabajado en asesoramiento de fincas, en peritación de siniestros para Agroseguro, una etapa que le permitió recorrer campo, y en la organización profesional ASAJA.

Desde 2015, a través de Tragsatec, presta apoyo técnico a la administración regional. Hoy se centra en la gestión del registro vitícola y las ayudas del sector del vino, revisando expedientes, analizando alegaciones y atendiendo consultas de viticultores y bodegas.

Según nos cuenta, Cristina mide su éxito en tres planos: la autoexigencia, la confianza de sus responsables y, sobre todo, la satisfacción de los agricultores a los que atiende. Como mujer en un entorno tradicionalmente masculinizado, su experiencia ha sido positiva: alguna duda inicial en campo, superada siempre con trabajo bien hecho.

Para Cristina, el cambio más importante pasa por la educación y por animar a las mujeres a elegir carreras técnicas sin miedo. Cree que es fundamental sentirse fuertes y seguras dentro de estas profesiones, y que para ello es necesario darles visibilidad y apoyo desde distintos sectores sociales. “La educación es la base de todo esto, porque si demuestras tu valía en un campo de la profesión… al final siempre vas a llegar a la excelencia en tu trabajo”, afirma. Añade que formarse bien, involucrarse y elegir lo que realmente gusta permite que las mujeres aporten sus valores únicos a la ingeniería: creatividad, intuición, fortaleza y capacidad de resolución, cualidades que considera esenciales para el futuro del sector.

 

8 de marzo: La ingeniería agronómica también tiene nombre de mujer
Luciana Sella Cravero

 

Luciana Sella Cravero: Del barrio de Agronomía en Buenos Aires a auditar la agricultura ecológica en España

Luciana Sella nació en Buenos Aires en 1989, en un lugar que casi parece un guiño del destino: el barrio de Agronomía. Un año después su familia se trasladó a España. Primero vivieron en Almería y, poco tiempo después, en Madrid, ciudad donde creció, estudió y que hoy considera su lugar en el mundo.

También se formó como ingeniera agrónoma en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid. Tras finalizar el trabajo fin de carrera, su trayectoria profesional comenzó en Extremadura, trabajando como técnico de campo en frutales de hueso en las Vegas Bajas del Guadiana. Aquella etapa le permitió conocer de cerca el trabajo agrícola y la gestión directa de cultivo.

Años después regresó a la universidad para cursar un máster en gestión de la calidad alimentaria, también en la UPM. Esta formación le abrió la puerta al ámbito de la certificación, incorporándose a la entidad Intertek, anteriormente SAI Global. En aquellos años también trabajó en una cooperativa de almendra en Extremadura mientras completaba su formación como auditora de agricultura ecológica con el CAAE. Desde 2021, trabaja como técnica de certificación y auditora de insumos para producción ecológica y fertilizantes bajo el Reglamento (UE) 2019/1009, para dicha entidad.

Madre desde hace dos años, reconoce que la conciliación sigue siendo uno de los grandes retos del sector. A su juicio, es un tema que continúa sobre la mesa desde que las mujeres comenzaron a incorporarse plenamente al ámbito profesional. Aunque reconoce que actualmente trabaja en una empresa que le permite conciliar en términos de tiempo, principalmente gracias al teletrabajo, también señala que esa flexibilidad suele tener consecuencias económicas en un sector donde, pese a que “nunca falta trabajo, los salarios siguen siendo bajos”. Aun así, en esta etapa de su vida tiene claro qué prioriza: “Ahora mismo estoy justo en la posición que deseo y necesito, por encima de otros beneficios”.